ROSCÓN DE REYES

Es una de las elaboraciones más típicas de la Navidad española. Anuncia el final de las fiestas, pues se prepara para simbolizar la corona, que como rey, adornaba la cabeza de cada una de las majestades que visitaron a Jesús.
El azúcar húmedo, asemeja la nieve y la fruta escarchada, los brillantes, rubíes, esmeraldas.... típicos de las coronas reales.

INGREDIENTES

  • 1100 gramos harina fuerte
  • 300 gramos azucar
  • 200 gramos mantequilla
  • 50 gramos levadura de panadero
  • 3 gramos sal
  • 50 mililitros ron blanco
  • 12 mililitros agua de azahar
  • 15 gramos ralladura de naranja
  • 8 gramos ralladura de limon
  • 3 huevos
  • 300 mililitros agua
  • 100 mililitros leche




ELABORACIÓN

Se tamiza la harina y se prepara encima de la mesa haciendo un volcán. En el centro se coloca el resto de los ingredientes, teniendo en cuenta de añadir la levadura desleida en agua, al final de toda la mezcla.
La mantequilla irá en punto de pomada.
Se amasa la harina de dentro hacia afuera, para tratar de no romper el volcán.
El punto a buscar es que la masa se depegue de la mesa y su consistencia sea blanda y elástica.
Se deja fermentar la masa hasta que alcance el doble de su volumen inicial. Se amasa nuevamente, rompiendo la fermentación y devolviendo la masa a su tamaño original. Este proceso se puede hacer otra vez más. De esta manera el roscón nos saldrá mas esponjoso.
Una vez lista la masa, se le dará la forma del roscón que deseemos. Para ello hacemos una bola, introducimos el dedo índice y giramos, de manera que la masa se abre y forma una especie de aro de calibre unos 4 cm.
Se coloca en chapa de horno protegida por silicona o una capa de harina.
Se deja fermentar nuevamente y cuando haya alcanzado el doble de su volumen, se pinta con huevo batido y se le pone la fruta escarchada y un cordón de azucar.
Por último se pone en el horno precalentado a cocer a una temperatura de 200º a 225º durante 20 ó 25 minutos (dependiendo del tamaño y forma de la masa).